Santos

1 de noviembre: Fiesta de todos los Santos

Hoy celebramos un día muy especial para los cristianos, la Solemnidad de todos los Santos. 

Algunos piensan que esta fiesta sólo es un recuerdo de nuestros abuelos o de generaciones pasadas y que ya no tiene sentido celebrarlo. Sin embargo,  no es así porque tanto tú como yo también podemos ser Santos y una forma de conseguirlo es a través de la familia.

Por eso, a continuación vamos ver algunas formas de ponernos en camino de Santidad y de cómo explicarles a nuestros hijos el significado de este día.

Mucha gente acude estos días a los cementerios para llevar flores a los seres queridos que ya no están con ellos. Pero lo cierto es que aunque se suele hacer el día 1 de noviembre, lo lógico sería hacerlo el día 2 que es el día de los Fieles Difuntos.  No hay que confundir las dos fechas porque son diferentes.

¿Quiénes son los Santos?

Los Santos son todos aquellos que han llegado al cieloAlgunos están canonizados y son conocidos (la Iglesia los propone como ejemplos de vida cristiana) y otros, en cambio son desconocidos o conocidos sólo por aquellos que compartieron sus vidas. Todos conocemos a alguien de quien, alguna vez, la gente ha podido decir por sus obras o por su vida: éste es un Santo o una Santa.

El catecismo de la Iglesia Católica dice: los santos son para los cristianos modelos de oración y a ellos les pedimos también que intercedan, ante la Santísima Trinidad, por nosotros y por el mundo entero; su intercesión es el más alto servicio que prestan al designio de Dios. En la comunión de los santos, a lo largo de la historia de la Iglesia, se han desarrollado diversos tipos de espiritualidad, que enseñan a vivir y a practicar la oración.

Esto quiere decir que la historia de los Santos está llena de vidas ejemplares, de referentes para los cristianos que nos ayudan en nuestro camino de santidad cada día y que si nos dirigimos a ellos, a través de la oración, intercederán por nosotros ante el Padre.

Con la  Comunión de los Santos, entendemos que ellos participan de manera activa en la vida de la Iglesia por el testimonio de sus vidas, por la transmisión de sus escritos y por su oración.

¿Quiénes son los Fieles Difuntos?

Son todos aquellos que han fallecido y que no están en el cielo, sino en el purgatorio. Es lo que se llama la Iglesia purgante.

La Iglesia recomienda la oración en favor de los difuntos y también las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia para ayudarlos a hacer más corto el periodo de purificación y puedan llegar a ver a Dios.

La tradición en nuestro país, además supone llevar flores a los cementerios o a los lugares donde estén enterrados o esparcidas sus cenizas.

¿Cómo podemos llegar a ser Santos?

Para llegar a ser Santos, es decir, al cielo y formar parte de la Iglesia triunfante necesitamos:
– Acudir a la oración de manera humilde, sencilla y sincera, reconociendo que sólo Dios basta.
– Acercarnos a los Sacramentos.
– Practicar las tres virtudes teologales en nuestra vida diaria, en nuestras obras, a través de la fe, de la Esperanza y de la Caridad.
La familia es un medio estupendo para acercarse a la Santidad y para ir purificándose antes de llegar al purgatorio.

La familia cristiana, camino para la Santidad.

En nuestro matrimonio y en nuestros hijos encontramos la mejor oportunidad para llegar a la santidad algún día.

Si ponemos a Dios en el centro de todo y vivimos por y para él, a través de nuestro esposo, esposa o hijos, quízá algún día gocemos de la Gloria de Dios y estemos junto a él en el cielo.

Por eso, aunque muchas veces no lo creamos, las noches en vela cuando nuestros hijos no pueden dormir, las enfermedades, los madrugones para ir a trabajar o a llevar a los niños al cole, las dificultades económicas o todos aquellos obstáculos en nuestra vida de familia o de matrimonio, son una portunidad estupenda para estar cada día más cerca de la casa del Padre.

¿Cómo explicarles a los niños este día?

Nuestra misión como padres es llevar a nuestros hijos al cielo y para eso, tenemos a los santos para que nos ayuden. Podemos empezar por decirles que:

 – Esta celebración nada tiene que ver con brujas, esqueletos, calabazas o muerte. Sino todo lo contrario, con la alegría de ser Hijos de Dios y con la vida plena y eterna que está por llegar. Y que no hay que tener miedo.
– En el cielo, además de Jesús, de la Virgen María y de los ángeles, están otros muchos amigos que cuidan de nosotros y que cuando vivieron en la Tierra fueron tan buenos que ahora, nosotros queremos parecernos a ellos.
– Imiten a los santos, pequeñas cosas de sus vidas, que sigan su ejemplo para que algún día ellos también puedan estar en cielo con Jesús. Para ello, podemos leerles de, vez en cuando, la vida de algún santo. (Existen versiones adaptadas para niños en librerías religiosas o también en internet).

Como decíamos, al principio, todos estamos llamados a ser Santos y ni tú ni yo somos una excepción.

Yo quiero ser santa y por eso, con mis pecados, mis debilidades y mis miserias, me pongo en camino. ¿Y tú?¿Te animas a ponerte en camino de santidad? ¡ Merece la pena ser cristiano, merece la pena alcanzar la vida eterna!

¿Cómo vives tú el día de Todos los santos? ¿Y tu particular camino de santidad? Nos encantará conocerlo.