Disciplina Positiva

Disciplina positiva: celos y peleas entre hermanos

Celos hermanos

Los celos y las peleas son un clásico entre hermanos. Pasa hasta en las mejores familias y la nuestra no iba a ser menos.

De hecho, la relación entre mis hijos es una de las cosas que más me cuesta de la maternidad.

Mi experiencia con los celos y peleas

Cuando mis hijas se pelean o sienten celos unos de otros ( el pequeño ya empieza a sacar las uñas para decir yo también), podría decirse que mi estado de ánimo pasa por varios estadios y no siempre termina de la mejor manera. Más bien al contrario, es algo que me agota bastante y que me hace perder los nervios más de lo que me gustaría.

Llevaba tiempo necesitando herramientas para gestionar esos momentos, pero no terminaba de encontrar lo que buscaba y tampoco tenía tiempo para ello.

Había leído varios libros como el Cerebro del Niño y Disciplina sin lágrimas que me me acercaron a la idea de escuchar, conectar y redirigir cuando se producía un conflicto o situaciones como las que digo.

Sin embargo, sentía que se me hacía poco porque este tipo de conocimientos se integran mejor cuando asistes a formaciones presenciales.

Taller Cómo educar hermanos con disciplina positiva

Por eso, aproveché la oportunidad que me surgió de asistir, la semana pasada, al taller Cómo educar hermanos con disciplina positiva, impartido por las psicólogas Violeta Alcocer y Bibiana Infante en el Centro integral de disciplina positiva. y el resultado no pudo ser mejor.

Salí del taller con energías renovadas, con herramientas y recursos para poder afrontar las situaciones de conflicto entre mis hijas de otra forma.

Es como un cambio de actitud, es como hacer un click y como dicen Bibiana y Violeta, es algo que no se consigue de la noche a la mañana. No es magia, pero con el tiempo notas los resultados.

Ellas dicen que la disciplina positiva es más para aplicarnosla los padres que a los hijos y que sus efectos se nota en ellos.

Yo puedo decir que, en el poco tiempo que llevo aplicándola, estoy notando resultados.

Conozco a Violeta desde hace algunos años, en los que ya participé con ella en otros talleres y en sesiones de terapia que me ayudaron en la crianza de mi hija mayor y no me lo pensé dos veces cuando me comentó lo del taller.

Si tienes varios hijos, estarás conmigo en que, a veces, se hace difícil gestionar esos momentos. Momentos en los que se ponen un poco difíciles, no dejan de pelarse y en los que tú ( aunque lo intentes) no siempre consigues que haya paz. Levantas la voz más de la cuenta y utilizas técnicas, digamos que poco pedagógicas, para intentar calmarlos y calmarte tú. Y luego esto te hace sentir mal, ¿verdad?

Tranquila, no sabes cómo te entiendo. Nos ha pasado a todos y a mí la primera. Si yo te contara el año que llevo con mis hijas mayores daría para varios posts.

Es por eso que, cuando supe de este taller, me apunté sin pensármelo dos veces. Y el resultado, como te digo, no pudo ser mejor. Me encantó y me ayudó muchísimo.

Violeta y Bibiana tienen una forma muy amena y divertida de hacer que empatices con tus hijos a través de dinámicas vivenciales en las que los protagonistas somos los padres.

El taller fue eminentemente práctico y me encantó.

Además, el número de asistentes era el idóneo para estas cosas y todos muy agradables.

Te animo a que visites su página Centro Integral Disciplina Positiva y hagas alguna formación con ellas porque son estupendas.

No sólo pasamos un buen rato, sino que aprendimos cosas muy interesantes como que lo primero que busca un niño/a (y en realidad, lo que también buscamos los adultos) es el sentido de pertenencia. Somos seres sociales y todos queremos que nos valoren, nos hagan sentir importantes y nos tengan en cuenta. Sentir que pertenecemos a algo, al alguien, a un grupo, a mamá, a papá , a mi familia, a mis amigos, por ejemplo.

Todo comportamiento tiene, siempre, un propósito.

Desde que nacemos, queremos pertenecer, queremos conectar con los demás, queremos ser importantes para otros y que nos tengan en cuenta.

Cuando los niños tienen que compartir a sus padres con otros hermanos, es frecuente que surjan dos tipos de situaciones. Por un lado los celos y por otro, las peleas.

Los celos

Los celos son humanos. Todos hemos sentido celos alguna vez y no es algo malo.

Es normal que los hermanos tengan celos unos y sientan que compiten por el cariño de sus padres.

Los celos reflejan la existencia de un vínculo entre el niño y los padres que no quiere perder. Si un niño no tiene celos de sus hermanos en algún momento de su vida, no es normal y habría que ver qué está pasando.

Son una emoción natural, propia del desarrollo del niño.  Todos los niños parten de la necesidad de exclusividad, de protagonismo y de atención de los padres.

Los celos no se pueden evitar, pero sí atenuar y ayudar a gestionar para que no se mantengan en el tiempo y generen problemas más importantes más adelante.

Cuando nace un hermanito, los niños suelen manifestar ese sentimiento de celos de varias formas, pero las más frecuentes suelen ser aumentar las rabietas o manifestar comportamientos agresivos como mordiscos, empujones, peleas, gritos, malas contestaciones, etc.

Otros padecen regresiones hacia comportamientos más infantiles. Y a algunos les afecta al sueño o al apetito.

Y por lo general, la mayoría están más sensibles durante un tiempo.

Todo esto se considera normal si se produce de forma temporal y no altera demasiado el orden familiar.

En el caso de que nuestro hijo tenga celos de un hermanito/a, aunque no siempre es fácil conseguirlo, es importante no regañar al niño e intentar comprenderlo y apoyarlo y al mismo tiempo, buscar formas de demostrarle atención y cariño. Cuantos más hijos haya en la casa, más difícil puede resultar conseguirlo, pero se puede intentar. Una idea es pasar un ratito con cierta frecuencia, a solas con cada uno de ellos si es posible. A veces, leer un cuento o unas caricias o mimos sin la presencia de los otros hermanos puede ser suficiente.

De cómo lo gestionemos nosotros y de qué herramientas les demos para solucionar sus desacuerdos y conflictos, dependerá cómo afronten estas situaciones en el futuro como adultos. Todo un reto nada fácil, lo sé

La parte buena de todo esto es que para nuestros hijos, tener hermanos es algo muy positivo aunque no lo creamos. Es una escuela de vida.

Aprenden a compartir, de manera natural, lo que para ellos es los más importante, el amor y la atención de sus padres. Y también, a darse cuenta de que no son el centro del mundo, ni los únicos. Y esto les ayuda al mismo tiempo, a amar y a sentirse amados, pero sin tender a la posesión.

También aprenden a conocerse y a relacionarse con otras personas, a respetar, a negociar y a controlarse.

Por tanto, aunque pensemos que los celos son algo negativo, no es así. Es algo necesario para crecer de manera sana en una familia y de cómo lo gestionemos, dependerá cómo lo vivamos todos, ellos y nosotros.

Las peleas

Por otro lado, tenemos las peleas. Éstas se producen por muchos motivos. Para desahogarse, para divertirse, para conseguir atención, para defender sus derechos o simplemente para hacer daño al otro o demostrar quién tiene el control.

Lo relevante, como decíamos con los celos, no es la pelea en sí, si no cómo reaccionamos los adultos ante ellas.

Yo reconozco que el hecho de que mis hijas mayores se peleen o tenga celos la una de la otra o de su hermano pequeño, me trae de cabeza (de ahí mi necesidad de formarme en este tema con cierta profundidad) y reconozco que no lo he gestionado bien muchas veces.

Lo que me está ayudando en mi día a día de lo que vi en el taller y de lo que he ido leyendo sobre disciplina positiva es el hecho de intervenir de forma positiva en las relaciones entre mis hijas. Y de intervenir menos y dejarles más espacio a ellas.

Dos herramientas que te pueden ayudar a gestionar, de manera positiva, los celos y las peleas entre hermanos:

Existen varias formas de gestionar estas situaciones de manera amable y respetuosa, pero a la vez con firmeza. Pero las que te pongo a continuación a mí me están ayudando y mucho.

1.- Reuniones familiares

Lo ideal sería con una periodicidad semanal y si las celebramos el mismo día y a la misma hora cada semana, mejor que mejor.

Sería conveniente que tuvieran una duración aproximada de 15-30 minutos dependiendo de la edad de los niños, pero no más para no cansarles.

Otra idea es tener un guión a modo de orden del día en el que todos puedan opinar, agradecer y dar soluciones a las diferentes situaciones planteadas. Es importante que se fijen acuerdos y todos se comprometan a cumplirlos durante la siguiente semana.

Por último, se recomienda que la reunión termine con una actividad divertida para todos, y en particular para los niños como una batalla de cosquillas, preparar un aperitivo, cantar una canción o aquello que les guste a los niños.

Es importante tener siempre presente que es preferible conectar a corregir.

Nosotros hemos introducido la variante de empezar rezando una breve oración invocando al Espíritu Santo para que nos de su luz y nos guíe durante ese tiempo

2.- La teoría de las tres “S”.

Existen diferentes forma de actuar en caso de conflicto entre nuestros hijos.

En el caso de peleas una forma de actuar sería seguir la teoría de las tres S (saltar, soportar o sacar).

Saltar: el padre se asegura de que lo ven y luego se va.

Soportar: el padre se queda y observa, pero no se involucra pase lo que pase.

Sacar: el padre retira a los niños de la escena tratando a ambos al mismo nivel y los manda a cada uno a un sitio hasta que estén listos para dejar de pelearse. Si en estos casos se usa el humor aunque no siempre es fácil, puede ser muy útil.

Cuándo usar una u otra “S” dependerá de la situación y de la edad de los menores.

Lo difícil de todo esto es llevarlo a la práctica. Lo sé.

La teoría está muy bien, pero mantener la calma y aplicarlo con nuestros hijos no siempre será fácil. No sabes cómo te entiendo.

Por eso te animo a que no sólo leas sobre este tema, sino que en la medida que te sea posible, asistas a alguna formación presencial porque estas cosas cuando se viven en primera persona, enriquecen mucho más y se integran mejor y mejora los resultados.

Si quieres seguir leyendo sobre Disciplina positiva y cómo afrontar estar situaciones de celos y peleas entre tus hijos, te animo a que eches un vistazo a alguno de los siguientes enlaces:

www. disciplinapositivaespana.com

www. disciplinapositivagalicia.com

Conclusión

Es posible acompañar a nuestros hijos en sus conflictos con otros y con ellos mismos de una forma respetuosa, desde la empatía, con amabilidad y firmeza al mismo tiempo y para ellos, la disciplina positiva puede ser una gran aliada.

Pero recuerda que no es algo que se consiga de la noche a la mañana y como por arte de magia. Es una carrera de fondo en la que hay que ir dando pasitos y valorando cada pequeño logro conseguido.

Es importante, también, que nos tratemos a nosotros mismos con cariño y comprensión porque no somos perfectos y hacemos lo que como podemos como padres y como personas. Y que no olvidemos nunca que, siempre, podemos volver a empezar al día siguiente si un día no conseguimos hacerlo como nos gustaría. Cada día, cada error y cada conflicto son oportunidades para aprender y para intentar hacerlo un poquito mejor que la vez anterior.

En definitiva, seguir creciendo como padres y como personas.

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